Luna Llena de Agosto.


Este escrito va para todas las personas que un año tras otro hacen la ruta nocturna de la Luna llena de Agosto, 12 km por pistas desde la Ciudad de Villanueva de la Serena ,(Badajoz) a pueblo de Magacela, (Badajoz). En la cual se unen mas de 700 personas para hacer el recorrido en buena armonía y compañerismo.

Adelante amigos un año mas.

Luna llena de Agosto.

Ya vienen los caminantes, van llegando,  poco a poco se van agrupando.

Cantando a la luna vamos a comenzar el camino que ella nos ha de alumbrar.

¡OH! Hermosa luna llena que con tu dulce resplandor marcas el sendero que por ti vamos a seguir.

¡OH! Bella luna llena, tú que desde el cielo nos guías, ilumina nuestro caminar hasta que el alba vaya a llegar.

La luna sale clara, nítida, brillante, observando con su dulce mirada al caminante.

Entonando su canción despacito vamos andando y con alegría desde el cielo ella nos va guiando.

Los nervios se van calmando, pues el momento deseado ya ha comenzado.

Hermosa luna tú que nos irradias con tu luz intensa y plateada, iluminarnos el camino que en tu honor vamos a seguir, para honrarte a ti.

Vamos iniciando nuestro caminar, bajo tu mirada se vislumbra una larga senda aún por andar.

Caminantes,  que a la luna llena vais a honrar con vuestro largo caminar cantemos a la luna llena, cantemos su cantar.

¡OH! Hermosa luna llena que con tu dulce resplandor marcas el sendero que por ti vamos a seguir.

¡OH! Bella luna llena, tú que desde el cielo nos guías, ilumina nuestro caminar hasta que el alba vaya a llegar.

Una sonrisa almizclada ilumina su cara quien la mira  de ella queda prendada.

Vigila con tus enormes ojos la senda que vamos a llevar y que nada a ti hermosa luna nos impida velar.

Vamos caminando, entre olivos y frutales con sus dulces aromas, vamos embriagados de olores intensos por la luna regados.

Sin poderlo remediar volvemos a recitar con dulce melodía este alegre cantar.

¡OH! Hermosa luna llena que con tu dulce resplandor marcas el sendero que por ti vamos a seguir.

¡OH! Bella luna llena, tú que desde el cielo nos guías, ilumina nuestro caminar hasta que el alba vaya a llegar.

A mitad de camino hacemos un alto para admirarte despacio, limpiar nuestras almas y de tu intensa luz nuestros espíritus llenarnos.

Ya estamos llegando, el sendero se va terminando, nuestro alegre caminar, que en honor a la luna pudimos comenzar.

Ella se va escondiendo, ya se va alejando, y con una dulce sonrisa nos esta dejando.

Mientras  suavemente le vamos cantado, el hermoso cantar que en su honor nos ha enseñado.

¡OH! Hermosa luna llena que con tu dulce resplandor marcas el sendero que por ti vamos a seguir.

¡OH! Bella luna llena, tú que desde el cielo nos guías, ilumina nuestro caminar hasta que el alba vaya a llegar.

Gato mirando a la luna llena en su máximo explendor.
Gato mirando a la luna llena en su máximo explendor.

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Un paseo por la rivera.


Río Guadiana a su paso por Villanueva de la Serena
Río Guadiana a su paso por Villanueva de la Serena

Salgo a pasear al clarear el día por estos campos nuestros, campos que ya trabajaban mis abuelos y los suyos.

Campos llenos de poesía, de color, de olor y de sabor.

Del color y el olor de sus campos labraos, de sus cosechas nacías, de sus árboles florecíos.

Del sabor de sus vinos, de sus olivas, de sus jigos que esta tierra nos da.

Paseo por veredas y caminos hasta llegar al río, ese río que riega nuestros campos y sus valdíos.

Sigo su curso oyendo el trino de gurriatos y colorines que alegres van y vienen haciendo sus nios.

Las cigüeñas pescan en los remansos esperando que vuelva el frío, mientras en los nios esperan el retorno sus cigüeños hambrinos.

Saltan las ranas en la orilla, a pesar de mi penar por que las tencas se han perdió.

Me cuentan sus aguas que ya no bajan las mozas a lavar, que no dejan a los niños bañarse ni jugar, como antaño hicieran sus pares y sus marios.

Velehay esta tierra mía poderosa como ha sido, tierra de conquistadores y  grandes señores, escritores, pintores, y de arte ya perdió.

Se hacían campanas para grandes señorios, grandes toneles donde se criaba el buen vino, se hacía jabón para lavarse en el río.

Me hablan sus aguas, de antiguos castillos que nos vigilan los caminos,como niños perdios, y que tan solo hacen los grajos sus nios en atalayas derruidas y torreones vacios.

Poco a poco me alejo del el, con pena en mi cara se derraman mis lagrimas, un gran dolor  sentió, recorre mi cuerpo por no haber sabió, querer a mí tierra como ella nos ha querió.

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Madre.


Madre, es un poema dedicado al recuerdo de mi madre y de todas las madres que nos dejaron a una edad muy temprana, sin haber podido acabar aquello que una vez empezaron, como es la educación y crianza de sus hijos,

Ahora que soy padre me doy cuenta que eso es una labor que nunca se da por terminada.


Madre.

Madre, cada vez que te digo madre de verdad que no te olvido, tu recuerdo va conmigo como un dulce atardecer, como un dulce recuerdo de aquellos años tan tiernos de mi niñez.

Junto a ti supe reír,

junto a ti supe crecer, junto a ti supe sufrir y a todos el bien hacer.

Pasaste por la vida dando muestras de alegría y de tu gran sensatez.Nos diste amor a todos, nos enseñaste a querer, y en lo mas hondo de mi alma tu imagen llevo grabada hasta que te vuelva a ver.

Te tengo dentro de mi, yo fui parte de tu ser, yo fui semilla en tu vientre.

Tú fuiste mi amanecer, tu diste luz a mi vida y la apagaste otra vez.

Me diste la alegría y la tristeza también, yo se que un buen día, cuando te mire otra vez renacerá la alegría y esos cachitos que un día dejaste en la tierra mía, se juntarán otra vez.

Tú recuerdo va conmigo, ¡Como olvidarte mujer! ¡Como olvidar lo que un día me puso Dios al nacer! ¡Eso fue la madre mía!

Quisiera escribirte más, pero el dolor que yo siento me nubla mis sentimientos

Y no lo puedo soportar.

Con todo mi corazón a mí madre.

Mi madre

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Mi primer cuento


Cuento el Gorrioncito atrevido

Este es el primer cuento que escribí hace ya algunos años y que fue publicado es su momento, aunque con grandes errores de transcripción fue el ganador del concurso para el que se escribió.

Ahora lo he reescrito y aquí os lo traigo.

EL GORRIONCILLO ATREVIDO.

Una cigarra cantaba y cantaba, su canto llegaba hasta el otro lado del valle, pero nadie la escuchaba. Todos, los habitantes del valle tenían que hacer su labor.

Un gorrioncillo escuchó su canción y se acercó hasta ella, -de esta manera le hablo-:

–  ¿Por qué cantas cigarra  y no haces tu labor?

–  Mi labor es cantar por que no puedo trabajar – la cigarra contesto-.

– ¿Por que no puedes trabajar, y solo puedes cantar? – el gorrioncillo pregunto-.

–  Por que nací con dos patas nada más.

– ¡Que pena! Dijo el gorrión. ¿En que te puedo ayudar?

–  Canta conmigo y feliz me harás – contesto la cigarra-.

–  Ya lo sé pero no se cantar, – dijo el gorrioncito –

–  ¡No sabes cantar! Pues cantando la vida alegre va pasando.

–  Ven conmigo a mi nido, allí podrás cantar – le propuso el pajarillo- y mientras   cantas nada te faltará.

–  No quiero limosnas, – dijo ella un poco enfadada-.  Con mi canto y mi gracia la         comida me voy ganando.

–  No te enfades, no te ofrezco limosna, si no la oportunidad de ganarte el sustento. Tú tienes algo de lo que yo carezco, tu canto.

–  ¿Como puede ser que un gorrioncito como tu no sepa cantar? – Se extraño la cigarra-

–  Ya ves, lo que unos tienen a otros les falta, – le contesto el pajarillo algo triste-, por eso te hago una proposición, – le dijo suavemente- si tú me enseñas a cantar mientras me enseñas nada te faltara.

–  Me parece un intercambio justo, mi voz por tu comida, y quien sabe si de aquí no podrá salir una buena amistad. De este trato los dos salimos ganando.

Al oír estas palabras el gorrioncillo cogió a la cigarra y en su lomo la subió para echar a volar y hacía el nido se dirigió. Al llegar unos gorriones que por allí estaban se quedaron mirando y uno se acerco a ellos y en tono burlón les dijo.

–  ¿Dónde vais tan alegres?

–  Venimos al nido. – Contesto el pajarillo – ¿Por qué nos lo preguntas?

–  Por que nunca había visto a una cigarra y un gorrión volando juntos.

–  Alguna vez tiene que ser la primera ¿No crees? – Contesto el gorrioncillo atrevido.

–  ¿No pensaréis vivir juntos en el nido?

–  ¡Pues sí! Eso es precisamente lo que pensábamos hacer. ¿O tienes algo que opinar al respecto? No creo que tenga nada de malo, no crees.

Poco a poco todos los gorriones se fueron congregando alrededor del nido, algo curiosos al oír la conversación del trío, mirando unos extrañados, otros divertidos, otros curiosos y otros asombrados por las palabras del gorrioncillo, murmurando entre ellos ¿Dónde se ha visto esto?¿Que van a pensar de nosotros los demás animales del valle? Seremos el hazme reír de todos.

El gorrioncillo un poco molesto al escuchar las palabras de sus hermanos de vuelo los miro de uno en uno y con voz irritada les dijo:

–  ¿Por que  miráis así? ¿Por qué murmuráis? Cuanta preocupación a lo que puedan pensar los demás. Desde que salí del cascarón me he sentido solo, nunca os llegasteis a preocupar por mí – decía el gorrioncillo malhumorado – ni os importo lo que pudieran decir las otras aves del valle o cualquier otro animal, para vosotros era un bicho raro.

Un gorrión que no sabe cantar –  se oía decir por un lado del valle – que pequeño si apenas puede mover las alas – decían los gorriones de los nidos cercanos-. Mis hermanos de nidada me ignoraban, se reían, decían que nunca sería nadie. Mí padre traía comida al nido y se la daba a mis hermanos y me dejaba a un lado, de no ser por mi madre que cuido de mi y me alimento a sabiendas de que podía no salir adelante, confió en mis posibilidades.

Poco a poco pude salir adelante crecer y volar aunque me costo mucho trabajo no os vi a ninguno a mí lado, ni una palabra de ánimo, ni un gesto de aprecio, y ahora que conozco a alguien que como yo es discriminado por una limitación os preocupa que pensaran.

Todos los que estaban allí congregados agacharon la cabeza avergonzados ante las palabras del pajarillo, sabían que el gorrioncillo tenía razón y se sentían dolidos por sus palabras. Un gorrión ya mayor – quizás el más viejo del valle que apenas podía posarse en una rama sin miedo a caer al suelo – estaba escuchando desde la distancia, se acerco como pudo al nido y con la sabiduría que le daba la edad y la experiencia vivida a lo largo de su vida, hablo al pajarillo:

–   Has obrado de corazón debes de estar orgulloso, aunque debes de comprender que a los demás no les guste.

–   Me he acostumbrado a no ser nadie, siempre he pasado desapercibido ante los demás, hoy estoy doblemente contento – dijo el pajarillo al anciano –

–   ¿A que se debe esa alegría? – Pregunto el anciano algo confuso – ¿si has conseguido enfadar a la gran mayoría de los presentes?

–   Primero estoy muy contento de encontrar a un amigo que me va ha enseñar a hacer aquello que ninguno de mis congeneres se ha molestado en hacer y segundo este suceso ha hecho que se den cuenta que también pertenezco a esta comunidad.

Con estas palabras dio por finalizada la conversación, todos los allí reunidos se fueron alejando quedándose solo la pareja. La cigarra al ver como habían transcurrido los acontecimientos comenzó a cantar alegremente y el gorrioncillo se sentó en el nido a escucharla con satisfacción en la cara.