El tiempo


El tiempo nos da la vida y el tiempo se la lleva,

sin darnos cuenta desperdiciamos un sesenta por cierto de ella,

la desperdiciamos sin saber porque,

el cuarenta restante,

nos la da la niñez.

Cuando nos damos cuenta,

tarde ya es,

sí,

de ese sesenta al menos,

un veinte se nos va en la vejez,

que estupidez la nuestra,

que por querer vivir bien,

no disfrutamos,

por creer que el poseer es más importante que el querer.

Si aprendiéramos desde la niñez,

que la vida se evapora en un santiamén,

que son dos días,

que se goza más de pequeñas cosas,

que no de la ambición y el poder.

La inocencia de la niñez,

nos impide ver que la vida va pasando,

sin apenas darnos cuenta,

que el tiempo va transcurriendo velozmente,

consumiendo los días como una vela encendida,

que solo deja la cera derretida,

como recuerdos diluidos en el etéreo fluir del tiempo.

Al llegar a la madurez,

solo nos preocupamos de acaparar,

para poder llegar a fin de mes,

idealizamos que cuanto más tengamos,

mas felices estamos ¡Que estupidez!

Y a nuestros hijos enseñamos,

que el trabajo y el dinero,

es lo que nos mantiene en pie,

otra gran estupidez,

que nos damos cuenta al llegar a la vejez

y ver el tiempo desperdiciado,

los momentos perdidos, los pequeños detalles olvidados,

esos pequeños detalles que dan la esencia de nuestro ser.

En la vejez,

queremos recuperar todo aquello que no supimos valorar,

entonces es cuando te paras a pensar en esos pequeños momentos,

que no supiste aprovechar,

que el tiempo se los llevo como a ti te va ha llevar.

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Los cuatro elementos


Te veo y no puedo respirar siento que el aire no entra en mis pulmones, me produce un sofoco, como un fuego que se enciende dentro de mi ser y deseo sofocar intensamente, no hay agua en el mundo capaz de ahogar este deseo, ni creo que haya nadie en esta tierra capaz de sentir lo que yo siento por ti.

Gotas de Lluvia


Gotas de lluvia.

Gotas de lluvia caen incesantes, resbalando por una brizna de hierba como hormigas unas tras otras bajando por su fino tallo.

Resbalando interminablemente dando vida en su corto caminar al llegar al final de su recorrido en la áspera tierra, la empapan creando vida nueva.

Gotas de lluvia que sacian la sed de aquellos enamorados que sedientos de amor  entremezclan sus lenguas en besos eternos mezclándose que da vida a su pasión.

Gotas de agua producidas por el sudor de dos cuerpos unidos haciendo el amor hasta la extenuación se evaporan en el aire de la noche.

Gotas que se mezclan en la atmósfera produciendo nubes de vapor que descargan el agua de la vida en forma de lluvia.

Siento


Siento.

Siento tu presencia cerca de mí.

Noto el olor de tu perfume en el aire.

Anhelo que estés junto a mí.

El dolor es insoportable cuando no te tengo cerca.

La espera se vuelve eterna cuando te vas,

aunque se que has de volver.

Que nuestras almas están unidas en un solo ser,

como siameses al nacer.

A pesar de todo añoro tus caricias,

tus besos,

tu sonrisa.

El roce de tu piel con mi piel,

cuando hacemos el amor.

El susurro de tu voz en mí oído.

El roce de tu mano acariciándome.

Siento que estas junto a mí aunque no estés.

Una mente inquieta.


Mi mente es una diablesa muy inquieta y muy traviesa, se despierta muy temprano y empieza con su canción,  yo no la hago caso e intento hacerme el remolón. Ella es insistente y ante mi intento de negativa muy enfurruñada ella me chilla, ¡Arriba ya so zangano! que haces aquí todavía, que cada minuto que estas ahí tirado es un minuto desperdiciado.

Tengo que hacerla caso o loco me volvería, cansado y dolorido poco a poco voy funcionando, me voy a la cocina me preparo un café, el primero del día, que me abra los parpados y me llene de cafeína, una vez bien despierto se pone muy pesada y me apremia muy apurada ¡A escribir, a escribir! Que esta es la mejor hora, la hora de la amanecida, para ponerse a escribir ahora que no estoy atormentada y dolida.

Que aguantar las consecuencias de tu cuerpo me es agotador a lo largo del día, pasadas unas horas no lo podré soportar me encontrare desconcertada y algo mareada.

Aprovechemos este momento en el que puedo razonar y las palabras solas puedo sacar, con este razonamiento  que me deja desarmado me siento en el ordenador y las teclas voy tocando, a veces no tienen sentido individual pero al leer su contexto me doy cuenta de que mis manos y mente en perfecta armonía sacan las palabras en una gran sintonía, formando versos que conscientemente no compondría y letra a letra, verso a verso compongo poesía.

Mientras mí mente se va agotando y mi cuerpo va chillando ¿Pero que he de hacer? Si esto ya lo sabemos que los problemas del cuerpo los recibe la mente, a pesar de ello he de admirar a una mente como la mía, una mente diablesa muy inquieta y muy traviesa.

Aquí me encuentro


Aquí me encuentro en la puerta del camposanto esperando el momento en el que me llamen los muertos, y con ellos me reúna más allá de la noche oscura, más allá de la penumbra.

Mientras escribo estas letras los recuerdos se me amontonan, quieren salir a ver la luz que un día los deslumbro, el momento que estaban vivos y el tiempo los oscureció.

Ah cuantos momentos se fueron en el recuerdo, cuantos momento se llevaron los muertos, dulces amargos. Todos al mismo tiempo y solo dejaron en mi memoria muchos recuerdos.

Aquí me encuentro en la puerta del camposanto esperando el momento en el que me llamen los muertos.

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Sentir


Sentir el roce de tu piel desnuda al amanecer, sentir tú abrazo, que me hace estremecer, la brisa, el aire, el tacto de tu mano en mi espalda me invita a bailar bajo el manto de las estrellas en la noche.

Esa noche cuando la luna brillaba y tú reflejo en el agua del mar me cautivaba, el brillo de tus ojos me impulsa a besar la suavidad de tus labios, y nos acaba por arrastrar aún amor desenfrenado, a una pasión que desemboca en un orgasmo apasionado y desestabilizador, que nos funde en un abrazo, que nos vuelve a estremecer, sintiendo tú piel desnuda  me hace recuperar la energía y la pasión al llegar de nuevo el amanecer.

Una Gran Amistad.


“Este poema va dedicado a esa persona que desde hace unos años me dio su amistad y hasta el día de hoy sigue como el primer día y así seguirá hasta el fin de los tiempos”

Te vi allí de pie, mirando a los lados sin saber que hacer, aquella fue nuestra primera vez, por dos besos y un abrazo comenzó lo que hoy es una bonita relación.

Nos volvimos a encontrar días más tarde y aquella sonrisa que me cautivo me volvió camelar, sobraban las palabras los holas, los como estas, nos miramos a los ojos y supimos que podíamos confiar el uno en el otro fue el comienzo de una gran amistad.

Que hoy perdura y en el tiempo seguirá siendo la misma por que el amor entre amigos nada lo puede matar, aquel amor que muera no era amistad de verdad, ¿Interés, quien lo sabrá? Lo que si sé es que tú y yo unidos en la amistad que se forjo de una mirada y una sonrisa sincera  nunca morir.

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El cielo se oscurece


“Este poema se lo dedico a mi querida amiga Chelo Dorado, por tener una personalidad tan especial, gran amiga de sus amigos ”

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Ligera como una pluma tú voluntad se desvanece por el suave papel, como borrón de tinta en el absorbente serrín.

El cielo se oscurece ante tanta belleza.

Anochece mientras la rosa florece y su frescor se entremezcla con el aroma del mar, sus pequeñas espinas rasgan la espalda de aquellos que con ironía en el papiro escribían aquellos embustes que en tu alma dolían.

La pluma resentida se despunta amiga mía sin poder traducir tanta mentira.

El sol asoma entre nubarrones negros, y con fuerza somete su calor a esa rosa que se enorgullece de nacer de la frágil voluntad, de aquella que la espalda nunca dio a la verdad y la amistad.