Crudo viaje


Aquel día de diciembre amaneció frío, nublado, él sabía que no tardaría en comenzar a nevar otra vez, llevaba toda la noche nevando de forma insistente y lo dejo poco antes del amanecer, pero solo era una pequeña tregua antes de que diera comienzo a una de las nevadas más fuertes de este crudo invierno. El viento soplaba con fuerza, cortando como una navaja recién afilada la piel todo el que se atrevía a salir a la calle sin protegerse adecuadamente para un tiempo tan duro.

Se disponía a poner el coche en marcha para que fuera calentándose antes de que ella llegara, estaba nervioso por salir cuanto antes, acababa de ver las noticias y no eran nada halagüeñas, las carreteras nacionales estaban nevadas y había muchos tramos cortados al trafico, tenía previsto ir por la autovía que al parecer estaba en buenas condiciones según las últimas noticias, los quitanieves no dejaban de pasar limpiándolas y echando sal sin cesar. Aún así y todo llevaba cadenas y había estado toda una mañana entera practicando para que en caso de necesidad no le costase mucho ponerlas.

Ella llego unos minutos más tarde helada, con las mejillas rojas del frío.

  • Que frío hace esta mañana.
  • ¿Como has tardado tanto, sabías que íbamos a salir temprano?
  • Perdona pero no he podido venir antes, de todas formas las capas de hielo se habrán derretidos ya será más difícil que cogamos alguna.
  • ¿Tú crees? Con el frío que hace el hielo no se deshace ni para mediodía y tal y como a amanecido nos va ha caer una de nieve que ya veremos haber.

Se montaron en el coche y ella agradeció el calorcito que había dentro, él le pidió que abriera un poco la ventanilla para que entrara al menos un poco de aire frío y no le entrara somnolencia mientras conducía.

  • Baja un poquito la ventanilla por favor, que salga un poco los vapores de la calefacción, no vaya a ser que nos durmamos y nos salgamos de la carretera.
  • Ahora mismo, pero se esta tan agustito con este calor.

Enfilaron por la carretera en dirección a la autovía una vez la enfilaran sería más cómoda la conducción, los quitanieves no dejaban de pasar constantemente en los dos sentidos.

Llevaban aproximadamente cien kilómetros recorridos y aunque no habían tenido hasta el momento muchas complicaciones, la nevada se estaba recrudeciendo por momentos y la capa de nieve cada vez era mayor, las quitanieves no daban abasto y cada vez tardaban más en pasar limpiando el carril que ellos llevaban. Se estaba formando una niebla espesa que no dejaba ver más allá de diez metros y los haces de luz no conseguían romperla.

  • Esto se esta poniendo muy feo, no veo nada con esta niebla
  • ¿Cuanto queda para salir de la autovía?
  • No estoy muy seguro, pero deben de quedar unos sesenta o setenta kilómetros aproximadamente. Pero no se si podremos recorrerlos con este tiempo.
  • Tenía que haberte hecho caso, si hubiéramos salido más temprano estaríamos casi al final de la autovía.
  • Ya no podemos hacer nada al respecto, de nada sirve lamentarse ahora por lo que pudo ser y no fue.

Para rematar el colmo de males se levanto un viento que hacía peor si cabe la conducción, ahora el ya el remate si se veía poco ahora menos. Un kilómetro más adelante una señal luminosa indicaba que se había cerrado la autovía al trafico a partir de ese punto por lo que debían tomar la salida que se encontraba quinientos metros.

  • Lo que nos faltaba, ¿ahora que hacemos?
  • De momento no nos queda otra que dejar la autovía y después veremos si podemos seguir por la nacional o debemos parar hasta que pase este temporal.
  • ¿Tú crees que la nacional va ha estar mejor para transitar que la autovía?
  • No lo se, quizás, lo que me preocupa es que no hay ni un solo policía para desviar el trafico.
  • ¿Qué trafico? Si no nos hemos cruzado con un solo vehiculo en los últimos cien kilómetros por lo menos.

El no quiso reconocer su malestar ya que se suponía que cuanto más al sur menos nieve debía de haber, habían recorrido cerca de doscientos cincuenta kilómetros desde que habían salido hacía ya unas cuatro horas, eran pocos pero dado el estado de la carretera no estaba mal, por lo que debían haber bajado unos cuatrocientos metros y la cota de nieve estaba por encima de los seiscientos según el pronostico de esta misma mañana.

Paro el coche en un pequeño apeadero para poner las cadenas, hasta ese momento no había creído necesario hacerlo ya que las maquinas quitanieves habían estado limpiando regularmente el carril de la autovía, ahora ya no estaba seguro de que fueran hacerlo, aunque tuvieran que ir algo más despacio creyó que sería más prudente llevarlas puestas.

Conecto el GPS por primera vez desde que salieran, no estaba muy seguro de por donde tenían que seguir una vez fuera de la autovía, marco la ruta de salida y el lugar de destino y se quedo mirando la pantalla sin dar crédito a lo que indicaba.

  • Esto debe de estar mal.
  • ¿Qué pasa, por que dices que esta mal?
  • No es lógico lo que marca.
  • ¿Por?
  • Según esto, hemos estado yendo hacía el norte en dirección contraría.
  • ¿No puede ser?
  • Ya se que no puede ser, por eso digo que debe de estar mal, eso o que la tormenta esta bloqueando la posición real y por eso marca mal.
  • Eso puede ser, si las últimas señales que hemos pasado en la autovía nos marcaban bien.
  • Pues por eso lo digo, pero esto dice lo contrario, creo que debemos parar y esperar para volver a la autovía en cuanto podamos.
  • ¿Aquí? Aquí no hay nada debemos seguir hasta el pueblo más cercano y buscar refugio en un bar o en algún lugar donde podamos estar caliente.
  • Tienes razón pero no se cuanto queda para el próximo pueblo, pero quizás sea lo mejor, seguiremos unos kilómetros más.

Enfilaron la carretera hacía sur, no habían recorrido dos kilómetros cuando la carretera desapareció literalmente absorbida por la nieve, ni con las cadenas eran capaces de seguir adelante, era como si hubieran cogido campo a través en vez de ir por el asfalto, para colmo de males la niebla se hizo tan espesa que podía cortarse con un cuchillo, pararon el coche sin apagar el contacto para no quedarse helados de frió.

Al cabo de tres días encontraron el coche al pasar una quitanieves limpiando la carretera

  • Otros que se vieron obligados a dejar el coche en la carretera, avisare para que pasen a retirarlo de en medio.- pensó el conductor de la maquina- y ya van doce con este, en que pensara la gente para salir con este tiempo.

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