Cuento de Chus el Muñeco Diabólico


Erase una vez, en una tierra muy lejana, allá al allén de las montañas en una tierra llamada por los oriundos Astur.

Vivía nuestro protagonista de este cuento, en un pueblo rodeado de grandes bosques y verdes prados.

Le llaman Chus el muñeco diabólico, pero no por que sea malo o tenga algo que ver con satanás, no ni mucho menos los motivos son otros que os iré desgranando poco a poco para que no os perdáis nada de esta historia.

Chuki

Chus es un tipo bonachón de amplia sonrisa y buenos conformes, salvo en una cosa, en su insistencia por querer a alguien muy especial.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, un poco de paciencia.

Chus salio una mañana como tantas otras a pasear por el bosque que había al sur de su casa y que le gustaba recorrer de vez en cuando y poner en orden sus pensamientos en la paz que se respira entre los altos pinos y centenarios robles, en donde la mezcla de olores hace único al aroma tan grato y beneficioso para todos, donde el aroma del tilo se mezcla, con el del helecho, o la manzanilla con la resina del pino y otros muchos más.

En uno de estos solitarios paseos se fue a encontrar en un claro del bosque que el no recordaba que hubiera por allí. En el centro del claro estaba rodeado de menhires y el mismo centro de aquel mágico círculo conoció a la que hoy le roba el corazón. Un hada, pero no un hada cualquiera, era un hada de los bosques que había sido enviada allí para que ayudara a Chus a ser alguien de reconocido favor, debía ayudarle a escribir la historia de su pueblo, pero para eso tenía que convencerlo primero, ya que Chus siempre estaba con la cabeza en otros lares.

Hada

Se le presento con esa voz melodiosa que te anula la personalidad, que solo las  hadas poseen.

 

  • Hola Chus, soy tu hada y estoy aquí para ayudarte y protegerte, mi nombre es Henar – Le dijo el hada desde el centro del bosque –
  • Como que a ayudarme? No he pedido ayuda de nadie. – Le contesto Chus con voz temblorosa, sin llegar a ver al hada, pero solo con oír su voz le templaron las piernas y se le formo un nudo en la garganta –
  • Ya lo sabemos pero como te digo he sido enviada por entes superiores para ser tu guía y completes aquello para lo que has nacido. – Le comento el hada –
  • Y cual es eso para lo que he nacido. – Le pregunto mientras se acercaba a ella para verla de cerca –
  • Serás aquel que escriba la historia de esta tierra, por la cual la avaricia de los hombres podrá hacerla sucumbir. Tú deberás escribirla y darla a conocer para que la conciencia de todos lo avariciosos se despierte y se den cuenta del valor que tiene, no solo para ellos, si no para toda la especie humana. Que protegiéndola como esta les será más beneficiosa y les aportara más ganancia que si la queman y la arrasan para hacer creer que traen el progreso, cuando el progreso es su verdor y que los animales que viven aquí desde el comienzo de los tiempos no perezcan al asolar su hábitat.

 

Chus se quedo perplejo, ni se le hubiera pasado por la cabeza semejante hazaña ¡Escribir una historia! Pero si le costaba trabajo hasta escribir su nombre, como pretendía Henar – Ya había empezado a llamarla por su nombre – Y hacia apenas un par de horas que la conocía, pero se había quedado ensimismado de su belleza.

De niño le contaba su abuela cuentos de hadas y de la belleza de éstas, capaces de desarmar al más fiero del los guerreros Astures con tan solo su voz.

Henar era pequeñita como todas las de su raza, con una melena negra azabache – Su abuela le contaba que el pelo de las hadas era rubio, tan rubio que parecía blanco y cuando los rayos del sol se reflejaba en ellos brillaba con tal intensidad que era capaz de dejar ciego al que lo mirara de cerca – Pero Henar lo tenia negro y cuando el sol le daba, brillaba con destellos azules, algo que a Chus le acabo de enamorar si no lo estaba ya hasta las trancas desde el primer momento que la vio. Pero parecía una niña frágil e indefensa, como se le podía pasar por la cabeza poder tener algo con aquella hada que le acababa de robar el corazón.

Desde la frondosidad del bosque le vigilaba sin que ellos se dieran cuenta un duende que por su vestimenta. – Todo verde de pies a cabeza – Se confundía con el follaje, el duende estaba también prendado del hada y esta lo sabia y jugaba con el pero nunca le dio pie a que se hiciera ninguna ilusión, por lo que el duende – Del que vamos a omitir su nombre para no atraer su ira hacía nosotros, por que todos sabemos lo peligroso que puede ser un duende enfadado, si ya cuando están de buenas no dejan de hacer trastadas, enfadados pueden ser un torbellino y si cogen a alguien entre ojos le hacen la vida imposible hasta que se salen con la suya – Cosa que le ha acababa de pasar a Chus ya se encontraba entre el entrecejo del duende, por lo que no tardaría en notar su presencia, si Henar no lo descubría antes y se lo prohibía.

Chus mas que preocuparse por escribir la historia de su pueblo se preocupaba por cortejar a su hada, por mas que ésta le dijera que lo que quería era imposible que nunca podrían se pareja, su insistencia llevo al hada a pedir una reunión con el hada madre y solicitar que le cambiara de protegido, pero el hada madre le dijo que.

 

  • Se como te sientes Henar, pero sabes que no es posible, cada hada tiene su protegido y no se le puede intercambiar por otro, las consecuencias podrían ser fatales.
  • Si lo se hada madre, pero con este Chus no hay quien pueda es un diabólico ser humano, yo no entiendo como puede tener esa obsesión conmigo si es de esos humanos que cortejan a todo lo que se mueve.
  • Comprendo lo que dices, no es la primera vez que pasamos por algo así, pero tienes que ser fuerte y guiarlo por el camino que ha de seguir para que realice aquello para lo que ha sido destinado.
  • Esta bien hada madre seguiré en ello, intentare (No se como) Que deje de tontear y se centre en lo que es verdaderamente importante.

 

Pero era imposible con el, tan pronto le decía que si, que ya la dejaría tranquila y que se dedicaría a escribir la historia de su pueblo, se iba a cortejar a toda chica que se le pusiera delante. Eso si, solo solteras, a las casadas las respetaba, aunque siempre tenia alguna que otra frase picantona que las hacía ruborizarse, y todas le decían lo mismo Chus eres diabólico, no respetas a nadie, si no fuera por que te conocemos ya pensaríamos que nos quieres llevar a todas al mismo sitio eres un pillín y quieres hacer sonar la gaita  a toda mujercita que se precie.

Continuara …………………….

 

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11 comentarios en “Cuento de Chus el Muñeco Diabólico”

  1. Sí clarooooo que me gusta, eso del muñeco diabólico me encanta. Es verdad que estoy perdido por sus huesitos pero que la tomes por un hada es tener ya una imaginación desbordante.

    Espero por tu bien que el al final del cuento los dos seamos felices y comamos perdices 🙂

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