Un nuevo trabajo


Juan comenzaba a trabajar en una empresa como comercial de prendas de ropa intima femenina, nunca había trabajado con ese tipo genero, si lo había echo como comercial para una empresa de muebles y de cosméticos.

Se presento en su puesto a las ocho de aquel lunes tal y como había acordado en la entrevista que días atrás mantuvo con un representante de la empresa; Llamo a la puerta del gerente.

  • Pase –le dijo una voz desde dentro – Pase por favor.
  • Buenos días, soy Juan González, me dijeron que me presentara hoy a usted.
  • Buenos días. –le contesto el gerente –Pase, pase Juan le estaba esperando, bienvenido a nuestra empresa, como ya he leído en la entrevista que mantuvo con el Sr López, ha sido comercial en varias ocasiones, pero el genero que nosotros vendemos no lo conoce usted.
  • Así es señor, esto es algo nuevo para mí, pero creo que podré estar a la altura de lo que se me exige.
  • Seguro que si Juan, pero no podemos darle un muestrario y mandarle a realizar algo que desconoce por completo, por lo que he pensado en asignarle un compañero para que le vaya enseñando nuestros productos y a la vez podrá ir conociendo algunos de nuestros clientes, ¿que le parece?
  • Me parece muy bien, me quita un gran peso de encima señor.
  • Si eso parece por la cara que acaba de poner, no creo que su compañero tarde mucho en llegar, suele ser puntual.

Al momento alguien toco en la puerta y paso sin esperar contestación.

  • Buenos días, uf como esta el trafico por la mañana temprano, creí que no llegaba.
  • Buenos días, señorita Rut, este es Juan, la persona que va a ser su compañero los próximos días, ya sabes cual debe ser su cometido. –le dijo en tono cordial – Juan esta es su compañera la señorita Rut Sierra, será la encargada de enseñarle nuestro muestrario y la forma de trabajar en la empresa, espero que se lleven bien y aprenda lo más rápido posible y de la mejor manera, le dejo en buenas manos, Rut es una gran persona y una excelente profesional.

Los dos salieron juntos del despacho del gerente, Rut le dijo a Juan que iba a enseñarle un poco la empresa, dieron una vuelta por las oficinas, pasaron al almacén y vieron la tienda, mientras Rut le iba explicando los pormenores del trabajo. Le contó la ruta que llevarían esa semana y los clientes a los que visitarían cada día, le dijo en que pueblos pasarían la noche y el nombre de los hostales, una vez acabado el tour por las instalaciones salieron de las mismas  y se dirigieron a una cafetería donde desayunaron mientras hablaban tranquilamente de todo un poco.

  • Que te ha parecido lo que has visto hasta ahora.
  • La verdad es que son muchas cosas, todo de golpe, tendré que ir asimilándolo.
  • Pues aún queda los más importante le dijo en un todo un poco risueño.
  • ¡Si! ¿Qué queda?
  • Aún me queda por enseñarte el muestrario, las braguitas, los tanguitas. Los sujetadores de encaje etc. Y creo que lo mejor es que veas como quedan puestas para que puedas hacerte una mejor idea, para convencer a los clientes como sientan las prendas.

Mientras iba nombrando prendas le iba mirando con picardía, como burlándose un poco de el para ver su reacción y ya cuando le dijo que iba a verlas puestas vio como Juan se sonrojaba un poco, más por la forma de decirlo que por el significado en si mismo. Al acabar de desayunar Rut le llevo a su casa donde tenía el muestrario, cuando llegaron le dijo a Juan.

  • Tu quédate aquí sentado mientras voy a por el muestrario.

Al poco salió  del cuarto con un picardías negro con unas medias blancas con liguero y una sujetador también blanco que se veía a través de la fina tela del picardías; Juan al verla así se revolvió un poco incomodo en el sillón.

  • ¿Que te parece este conjunto Juan? ¿Te gusta?
  • Si claro que me gusta, te sienta muy bien – le contesto un poco cohibido.

Rut tenía treinta y pocos años era morena, delgada y de ojos de un verde intenso, cuando te miraba fijamente parecía que estabas viendo el mar en sus ojos.

  • Voy a ponerme otro conjunto – Le dijo riéndose al ver su reacción – No te vayas.

Salió ahora con un conjunto aún más provocador si cabe, sujetador blanco, que apenas si cubrían los pechos de Rut, una medias blancas con liguero y unas braguitas blancas casi transparentes que no dejaba nada a la imaginación, mientras le iba nombrando las prendas se iba moviendo de forma sensual y acercándose a Juan hasta ponerse a su lado se agacho para que Juan pudiera tocar la tela de las prendas. Éste que ya no pudo más la agarro las manos y la sentó encima de sus piernas a la vez que la besó, ella se dejó besar y comenzó a quitarle la camisa a él, se levanto y le llevo al dormitorio donde termino de desnudarlo y tumbarlo encima de la cama entre las prendas del muestrario que estaban tiradas encima, hicieron el amor hasta bien entrada la tarde, para después  salir a comer algo y volvieron de nuevo a casa de Rut, para continuar mostrando las prendas del muestrario.

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Imagen cogida de internet.

 
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40 pensamientos en “Un nuevo trabajo”

    1. Es lo más importante del negocio, si no sabes lo que tienes entre mano, jamas seras capaz de vender lo que realmente deberías, cierto es que hay productos que se vende por si solos, pero una buena publicidad y conocimiento del genero incrementa mucho las ventas. Un abrazo Sensi.

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