Una noche de placer.


Aquel día amaneció gris con unos nubarrones que vaticinaban lluvia, no tardaría mucho en empezar a caer.

Como cada mañana desde hacía veinte años me levante de la cama, me asee y tome un café, cogí mi coche y salí a trabajar, llegue veinte minutos antes, hoy había poco trafico lo que hizo que fuera más rápido de lo habitual, me daba tiempo de tomar un café antes de entrar a la oficina en la que trabajaba como community manager de una empresa de exportación de productos Españoles con denominación de origen.

Entre en la cafetería en la cual suelo desayunar cada día por lo que el personal me conoce, al verme entrar Ramón el camarero que estaba de turno esa mañana me saludo con efusividad.

  • Buenos días, que temprano viene hoy?
  • Si, es cierto hoy hay poco tráfico y he llegado con tiempo para tomar un café.
  • Ahora mismo se lo pongo, descafeinado de maquina como siempre?
  • Si por favor.
  • Le preparo alguna tostada?
  • No gracias, ahora no luego bajare, a media mañana.
  • Como prefiera.

Me puso el café y estuvimos hablando de algunas cosas intranscendentes y comentando un par de noticias que venían en el periódico del hoy, termine mi café me despedí del camarero y salí para la oficina, esa mañana tenía más trabajo del habitual ya que habíamos decidido abrir mercado en Portugal, hasta ahora exportábamos a Francia, Alemania e Italia.

Entre en la sala de reuniones, en la que se encontraba el director y gerente, dos empresarios Lusos y una mujer a la que no conocía de nada, era rubia de unos cuarenta años, muy guapa, con buen tipo y muy elegantemente vestida.

 

  • Buenos días Antonio te estábamos esperando – me dijo mi jefe al entrar en la sala.
  • Buenos días perdonen pero no sabia que se encontraban ya aquí, de haberlo sabido habría venido antes. – me disculpe.
  • Tranquilo no pasa nada no te he llamado antes por que acabamos de llegar, he estado enseñando a nuestros invitados nuestras instalaciones. – le comento José mi jefe – Bueno te voy a presentar a nuestros invitados Portugueses, que han venido hoy para conocer nuestros productos y si llegamos a un acuerdo,  establecer una relación comercial.
  • Seguro que quedaran encantados y en poco tiempo podremos empezar a realizar transacciones.
  • Sr Joao, Sr Ramiro les presento a nuestro community manager y asesor comercial, Antonio
  • Muito prazer Srs

(Mucho gusto señor)

  • Obrigado, eu não sabia que falava Português – me dice el señor Ramiro.

(Muchas gracias. No sabía que hablaba Portugues)

  • Sim, eu falo um pouco, mas ainda há muito a me – le digo un poco dudoso de mi
  • pronunciación – E você fala espanhol?

(Si hablo un poco, aunque me queda mucho) ( Y usted habla Español)

  • Muito pouco – me responde el sr Joao – mas eu acho que nós podemos compreender.

(Muy poco) (Creo que nos entenderemos)

José me mira sorprendido y me  pregunta algo extrañado.

  • Que estáis diciendo?

 

Le traduzco la breve conversación y eso hace que se la agrande una sonrisa y le brillen los ojos de satisfacción.

 

  • Solo me falta presentarte a Ana. Esta es Ana Goméz a partir de hoy va a ser tu colaboradora, trabajareis juntos y os coordinareis como mejor creáis.
  • Hola Ana, es un placer conocerte.
  • El placer es mío, he oído hablar de tus cualidades como community y estaba deseando conocerte.
  • Espero que no sea nada malo lo que has oído – le digo con una sonrisa – Bueno dejemos para luego eso y sentémonos a hablar de negocios si os parece.

 

Nos sentamos los cinco y comenzamos a tratar todos los temas que concernían a la visita de Joao y Ramiro, los cuales estaban encantados en la proposición que se les hizo, se les enviarían nuestros productos a sus almacenes para su posterior distribución a los puntos de venta que poseían y colaboraríamos en la campaña publicitaria para dar a conocer nuestros productos en Portugal.

 

  • Bien señores ya para cerrar definitiva mente este acuerdo comercial solo nos queda ver sus instalaciones y su flota de distribución, y los puntos de venta, como deben de comprender es mucho lo que vamos a invertir y queremos estar seguros de que esa inversión esta bien realizada. – Les digo para cerrar la reunión –
  • Así es amigos míos por lo que si les parece bien Antonio y la señorita Ana irán a Lisboa la semana que viene y una vez allí si todo es conforme a su criterio llevaran la documentación preparada y podrán formalizar el acuerdo.
  • Nos parece justo Sr. José. Les estaremos esperando con los brazos abiertos.

 

La reunión se había alargado más de lo esperado por lo que una vez finalizada nos fuimos a comer a un restaurante y después a tomar unas copas.

Ana y yo fuimos conociéndonos mejor y cogiendo confianza, algo que nos venia bien ya que íbamos a trabajar juntos codo con codo, y que hubiera complicidad entre ambos era bueno a la hora de tomar decisiones en conjunto. Los siguientes días fueron días muy intensos, de mucho trabajo, trabajo hasta tarde, comidas rápidas en el despacho y de quedarnos hasta tarde ultimando todos los detalles, lo que hizo que mi relación con Ana se fuera estrechando y empezara a surgir unos sentimientos que yo intentaba evitar con todas mis fuerzas, pero en las cosas del corazón no hay voluntad que los sentimientos no dobleguen.

 

Salimos hacía Lisboa en avión en un vuelo que despegaba a las ocho de la mañana y tenia prevista su llegada al Portela en Lisboa sobre las nueve y media, pero al haber una hora menos en Portugal era como si solo hubiéramos tardado medía hora, el la terminal nos esperaba Joao, iba a ser nuestro guía los días que pasáramos en Portugal, ya que teníamos previsto ir a Oporto, Setúbal y Coimbra, ciudades en la que había sedes en las que había que hacer un estudio de mercado para la venta de nuestros productos.

Pasamos por el hotel primero, donde nos tenían reservadas dos habitaciones, una junto a la otra, nos duchamos nos vestimos adecuadamente y salimos para la oficina principal donde nos esperaba Ramiro para la primera de las reuniones de esa misma mañana. El día fue maratoniano ya por la noche una vez en el hotel aunque estaba agotado le dije a Ana.

 

  • ¿Te apetece que tomemos una copa tranquilos aquí en la cafetería?
  • No se estoy algo cansada después del día que hemos tenido.
  • Si yo también, pero precisamente por eso creo que nos la merecemos, una sola y nos vamos a la cama, te lo prometo.
  • Esta bien, tienes razón nos la hemos ganado, subo me doy una ducha rápida y nos vemos aquí, ¿Media hora te parece bien?
  • Muy bien en medía hora nos vemos aquí.

Baje antes que Ana y me pedí una copa mientras ella bajaba, al cabo de unos minutos entro en el salón y vino hacía mi, me dejo con la boca abierta no la había visto nunca tan sensual.

  • Estas preciosa.
  • Gracias, la verdad es que no sabía que ponerme, siempre con esos trajes tan formales que no sabía si no iba a ser muy
  • No que va, te queda de maravilla, ahora estamos fuera del trabajo tomando una copa. He de reconocer que me has impresionado, pero por lo bien que te sienta y lo guapa que estas.
  • No sigas por ahí que me vas a ruborizar – me dijo bajando las mirada algo turbada.
  • Me eche a reír .
  • De que te ríes?
  • De ti, de cómo pareces una mujer seria, inteligente, que tiene todo bajo control y en cuanto te dicen dos piropos, te desarman y te escondes avergonzada.
  • No es eso tonto. – me dice un poco molesta.
  • No te enfades, no lo digo como un reproche, mas bien al revés.

 

Siguió trascurriendo la velada deprisa, cuando quisimos darnos cuenta habían pasado tres horas de animada charla.

 

  • Creo que es hora de que nos vayamos a la cama. – me dice ella.
  • Si tienes razón subamos a la habitación.

 

Salimos de la cafetería y cogimos el ascensor, al entrar nos rozamos y una electricidad recorrió nuestros cuerpos, sin mediar palabra me acerque a Ana y la bese.  Fue un beso largo pausado en el que dejamos salir todo el deseo que sentíamos el un por el otro, al llegar a la habitación de ella me agarro de la mano y tiro de mi hacía el interior mientras nos devorábamos a besos y las manos entraron en la función desnudándonos el uno al otro con tal violencia que parecía que no teníamos control sobre ellas

 

  • Cuando me has dicho vámonos a la cama, te referías a esto?
  • Calla – me dice poniéndome un dedo sobre los labios- No hables ahora y bésame

 

La bese, la acaricie cada centímetro de su cuerpo, los pechos tersos suaves de una piel sonrosada, sus pezones con una aureola morada  de la excitación que sentían bajo la presión de mis labios,  la seguí besando lentamente mientras bajaba despacio hacía su secreto mejor guardada para mi hasta ese momento, el aroma de los flujos me llenaron las fosas nasales y no pude parar hasta que mi lengua entro en aquella cueva del placer, los gemidos de Ana eran intensos y me excitaban más todavía de lo que ya estaba, cuando note que el orgasmo le había llegaba uno y después otro la penetre como un poseso, las embestidas hacían sonar el cabecero de la cama contra la pared, en el momento que me venia que ya no podía retenerme más salí de su cueva y la regué con mi esperma hasta que los temblores de la excitación me hicieron expulsar hasta la última gota. los dos quedamos rendidos y nos dormimos enseguida.

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Cuando sonó el teléfono lo cogí medio dormido.

 

  • Diga? – conteste con voz de dormido.
  • Senhor é o tempo, pediu a recepção para avisaramos a 7. – contesto la voz al otro lado del teléfono.

(Señor es la hora, pidió a la recepción que le avisaramos a las 7.)

  • – le di las gracias y colgué.

 

Desperté a Ana y mientras ella se espabilaba un poco me di una ducha rápida y me fui a mi habitación a cambiarme de ropa y bajar a desayunar,

Cuando baje al comedor Ana estaba radiante a pesar de haber dormido un par de horas escasas, la sonrisa le cogía de oreja a oreja, cuando llegue a la mesa me dio un beso la sonreí y le dije.

 

  • Tengo que irme me han llamado ahora mismo y tengo que volver a casa, tú te tienes quedarte hasta que acabemos con el estudio.
  • Que ha pasado?
  • No lo se, solo se que tengo que volver hasta que no llegue a la oficina no sabré lo que ocurre.
  • Va ha volver.
  • Me encantaría pero no estoy seguro.
  • Después de lo de anoche, quisiera quedarme hasta el final del estudio.
  • Que va a pasar entre nosotros a partir de ahora – me dijo mirándome fijamente.
  • Eso es algo que solo el tiempo puede decir.

 

Al cabo de una hora me encontraba en el avión de vuelta, Ana se quedo como administradora de nuestra sucursal en Lisboa y nos veíamos cada vez que podía escaparme hasta Lisboa para verla, bien en viaje de negocios, bien en viaje de placer.

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20 comentarios en “Una noche de placer.”

      1. Hola me refiero al relatado; al suspense desde el principio al final, como comercial en el que he tenido que hacer rotrings tienes las expectativas de cambiar de lugar, de crecer de ver la oportunidad de expandirte si además, mezclas el viaje de placer, el leerlo se convierte en un precioso viaje. Pero las prisas no son buenas consejeras esta mañana te leí me encantó pero no amplié mucho mi comentario sobre ello, tal vez por eso no me entendiste. Un besote.

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