No debiste decirlo.


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Se encontraba sentado en el taburete de la barra de aquel cutre bar, levanto la mirada del vaso que tenía delante, era de whisky escocés barato, le ardía la garganta a cada sorbo que daba, cuando termino pidió otro al barman y miró su reflejo en el sucio espejo que había al otro lado de la barra, entonces fue cuando vio como lo contemplaban aquellos ojos negros que conocía tan bien, se le quedaron grabados mientras la estrangulaba con sus propias manos.

Le miraba a través del cristal lleno de polvo con esa sonrisa que él conocía tan bien, era la misma que le había enamorado el día que se conocieron. Llevaba un pañuelo al cuello, con el que se tapaba las huellas que sus dedos le habían dejado al apretárselo aquella fatídica noche, hacía justo un año de aquello, el veintiocho de diciembre tal día como hoy ella le confesaba que le engañaba con otro y él no pudo contenerse le entro un arrebato de furia y dolor por el engaño al que había sido sometido, se abalanzo sobre ella y la tiro al suelo se echo encima y la agarro por la garganta y apretó, apretó con todas sus fuerzas mientras las lágrimas le resbalaban por la cara dejando un surco brillante en su mejilla roja de la rabia, sintió como se debatía debajo de él intentando liberarse, como se le escapaba la vida bajo la presión de sus dedos, pero sobre todo vio el brillo de aquellos ojos negros se apagaba, los mismo que estaba viendo ahora en el espejo de aquel bar.

Volteo la cabeza para verla de frente y no vio a nadie, estaba solo, como lo había estado desde que entro, solos él y el camarero que se encontraba al otro lado, en la otra punta de la barra leyendo una revista, miró otra vez al espejo y la volvió haber en el mismo sitio, un escalofrío le recorrió la espalda, le entro un temblor en las manos y el terror se le reflejo en el rostro, se dio la vuelta otra vez y no había nadie, me estará haciendo efecto el whisky pensó aterrorizado y temblando, otra vez se dio la vuelta y se puso mirando al espejo de nuevo, fue cuando se dio cuenta que había escrito en el polvo frente a él una frase.

“Fue una broma, una inocentada”

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19 comentarios en “No debiste decirlo.”

  1. Una inocentada que lo perseguirá cada 28 de diciembre en el mismo bar y con el mismo barman sirviéndole el mismo whisky escocés barato que le quema la garganta, pero ya no sabrá si se la quema la bebida o el remordimiento

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      1. Cierto pero como todo, es algo subjetivo y no por ello debemos poner en tela de juicio la belleza que la vida nos ofrece. Habrá días que no podremos apreciarlo, sólo eso

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