Todo era cuento 2ª Parte


En el relato anterior…

La cueva disponía de una ventana pequeña y redonda por la que me asome para ver que hacían, estaban todos alrededor de una cama, en la cual dormía una joven muy guapa, de pelo negro y su cara parecía que mostraba unos rasgos de tranquilidad y felicidad que transmitía una paz acogedora.

Nos marchamos de allí sin hacer ruido para no alterar aquel cuadro que acababa de ver.

Continuara…

Me dispuse a atravesar el bosque y así se lo comunique a mis nuevos amigos

—Voy a atravesar el bosque para llegar al mar, si queréis acompañarme me alegraría mucho, si por el contrario queréis quedaros lo entenderé. —Les dije a los tres.

—Nosotros nos volvemos para atrás no vaya a ser que mi padre nos este buscando. —Dijo Hasel a la vez que su hermana asentía.

—Yo voy contigo. —Me dijo pinocho.

—Pues vamonos por el camino este de baldosas amarillas haber hasta donde nos lleva. —Le dije, mientras les decía adiós con la mano a los hermanos.

Empezamos a caminar por aquel extraño camino, de repente el paisaje cambio por completo, los árboles crecieron el doble de su tamaño y se abrieron entre si y una planta de habas empezó a subir hacía el cielo me subí a una hoja y como si fuera en un ascensor ascendí hasta las nubes, al mirar hacía abajo vi a Pinocho que venia detrás o mejor dicho debajo en otra hoja, al llegar arriba vimos un castillo enorme «Como podía una mole así sujetarla una nube que parecía de algodón» Nos acercamos al rastrillo que estaba abierto y entramos con mucho cuidado y mucho miedo, porque era así mi amigo temblaba como una rama al viento.

Subimos las escaleras que daban al interior y vimos una jaula colgando del techo, algo resbalo de la jaula y se deslizo al exterior cayendo al suelo con un estrépito que nos puso los pelos de punta, aquello rodó hasta nosotros era como un huevo de oro Pinocho lo cogió y oímos una voz  potente como un graznido.

—Deja eso, es mio. —Soltó como un bramido.

Un ogro enorme salió por una puerta que había en el fondo de la habitación, echamos a correr como alma que lleva el diablo mientras escuchábamos detrás nuestro.

—Ladrones, no corráis que os voy a coger no tenéis donde esconderos. —Rugía aquel ser— Ladrones.

Seguimos corriendo por aquella nube, de repente vimos que se acababa, que al frente no quedaba nada, cuando créi estábamos perdidos que nos iba a atrapar apareció un muchacho en una alfombra diciendo.

—Parece que os encontráis en un pequeño apuro, os llevó algún sitio. —Dijo con una sonrisa en la cara.

—Al fin del mundo o donde quieras, pero sácanos de aquí. —Dije saltando a la alfombra a la vez que tiraba del brazo de mi amigo que empezaba a quedarse atrás.

—Que le habéis hecho a ese que estaba echo una furia. —Pregunto mientras nos alejábamos de la nube.

Al mirar hacia nube vi al ogro agitar el puño.

—Nada ha empezado a perseguirnos llamandonos ladrones. —Dije y me quede callado mientras miraba a Pinocho— ¿No habrás cogido lo que cayó de aquella jaula?

—¿Yo? Yo no he cogido nada. — Me contesta mientras la nariz empieza a crecerle a la vez que se ponía rojo de la vergüenza.

—Tenía que tirarte al vacío,  ¿como se te ocurre? ¿Sabes en el lío que nos podías haber metido de no haber llegado él? —Le dije enojado, mire a nuestro salvador y le di las gracias— de no haber llegado tan a punto ahora seríamos comida de ogro.

—Que es eso tan valioso para el ogro como para comeros. —Dijo.

—Enséñaselo. —Le ordene a Pinocho.

Le enseño el huevo dorado y se quedo como cuando rodó hasta nosotros al caer de la jaula. Al cabo de un par de horas aterrizo en una duna cerca de una ciudad del desierto.

—Hasta aquí hemos llevado, debo dejaros aquí en la cuidad encontraréis la manera de seguir vuestro camino, yo no iría enseñando eso por ahí. —Nos advirtió haciendo un gesto hacía el huevo.

—Gracias por todo tendremos cuidado. —Le agradecí a la vez que echaba a andar hacía la cuidad. — Adiós hasta otra.

Entramos en la cuidad y me dispuse a buscar información cuando escuche a unos hombres decir que iban a partir hacía el norte en una caravana de camellos y nos ofrecimos a ir con ellos algo que agradecieron cuantas mas manos hubiera mejor; Salimos inmediatamente  pues tenían todo preparado.

Llevábamos dos días de viaje cuando un grupo asalto la caravana en total contamos cuarenta y el que parecía se el jefe, nos registraron a todos y le encontraron el huevo a mi amigo, el cabecilla se acerco a nosotros.

—De donde has sacado esto. —le pregunto a Pinocho al ver el brillo que desprendía.

—Atadlos se vienen con nosotros, tenemos que averiguar de donde lo han cogido y si hay mas como este. —Le dijo al que había quitado el huevo a mi amigo.

Continuara…

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26 pensamientos en “Todo era cuento 2ª Parte”

      1. Ni tu, ni nadie guapa. Esas cosas quedarían en le intimidad del lecho de cada casa. 😉 Yo no se Chus pero yo no lo hago en medio de la calle, no soy u exhibicionista. 🙂

        Le gusta a 1 persona

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